El proceso

Qué esperar de una primera sesión

Por Maryana Morgado · · 3 min de lectura

Mesa de madera con un libro de tapas verdes, una libreta de espiral y una taza junto a la ventana

Reservar una primera sesión cuesta. Muchas personas lo piensan durante semanas o meses antes de dar el paso. Y una vez reservada, aparecen los nervios: ¿qué voy a contar?, ¿y si no sé explicarme?, ¿y si me pongo a llorar?, ¿y si lo que me pasa no es tan grave? Este artículo intenta quitarle misterio a ese primer encuentro.

Antes de la sesión

No necesitas preparar nada. Si te ayuda, puedes anotar en un papel tres o cuatro cosas que te preocupan, aunque no sepas cómo se relacionan entre sí. Pero no es obligatorio. Mucha gente llega sin saber por dónde empezar, y está bien.

Lo que sí conviene es buscar un sitio tranquilo donde puedas hablar durante 45 minutos sin que nadie te escuche ni te interrumpa. Tu cuarto con la puerta cerrada, el carro estacionado, un banco apartado en un parque. Y tener el teléfono con batería y, si puedes, auriculares.

Cómo empieza

La sesión es una llamada de WhatsApp, solo voz. Empieza con una presentación breve y con la pregunta más abierta posible: algo como «cuéntame qué te trae». No hay una forma correcta de responder. Puedes empezar por lo más reciente, por lo más doloroso o por lo primero que se te ocurra.

Si te quedas en blanco, no pasa nada. Las preguntas están para ayudarte. Nadie espera que llegues con un relato ordenado.

Qué tipo de preguntas se hacen

Las preguntas buscan entender tu situación concreta, no aplicar una teoría. Algunas habituales:

  • ¿Desde cuándo te pasa esto?
  • ¿Qué pasó la última vez que lo sentiste?
  • ¿Qué hiciste? ¿Qué te habría gustado hacer?
  • ¿Te ha pasado antes algo parecido, con otras personas o en otros momentos?
  • ¿Qué has intentado ya?
  • ¿Qué crees que necesitas?

No tienes que responder a todo. Si una pregunta te incomoda demasiado, puedes decirlo.

Lo que pasa por dentro

Es habitual que en una primera sesión aparezcan emociones intensas. A veces es la primera vez que cuentas algo en voz alta. Llorar, enfadarte o quedarte en silencio un rato forma parte del proceso, y no interrumpe nada.

También es habitual sentir cierto alivio, aunque no se haya resuelto nada todavía. Poner en palabras lo que llevabas dentro ya cambia algo.

Cómo termina

Hacia el final se intenta llegar a una formulación más clara de lo que te pasa. No solo «estoy mal», sino algo más preciso: qué se repite, qué lo sostiene, qué necesitarías. Y se acuerda un paso concreto: algo que observar, una conversación que preparar, un ejercicio de escritura.

También se habla de si tiene sentido seguir. A veces una sesión basta. A veces conviene un trabajo más largo, como el proceso de ocho semanas. Y a veces lo más adecuado es otro tipo de ayuda, como un psicólogo; si es así, se te dirá con claridad. Hay más sobre esto en psicólogo o acompañamiento terapéutico.

Después de la sesión

Es normal sentirte cansada o removida después de la primera sesión. Date un rato tranquilo si puedes. A veces lo que se habló sigue trabajando por dentro durante días, y aparecen ideas o recuerdos nuevos. Si te ayuda, anótalos.

Lo que no va a pasar

  • Nadie te va a juzgar por lo que cuentes.
  • No te van a decir lo que tienes que hacer con tu vida.
  • No te van a presionar para contratar más sesiones.
  • No te van a dar diagnósticos clínicos.
  • Lo que cuentes no va a salir de esa conversación.

Cómo reservarla

La primera sesión es la Sesión de Diagnóstico, de tres cuartos de hora por WhatsApp y 45 USD. Se paga al reservar, con tarjeta o con Pago Móvil o Binance, y después eliges día y hora. Si tienes alguna duda antes, puedes escribir por WhatsApp y preguntarla.

Maryana Morgado

Escrito por Maryana Morgado, que acompaña por llamada de WhatsApp a personas en Venezuela y a venezolanos repartidos por medio mundo.

45 USD45 minutos
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