Hay cosas que no se entienden pensándolas. Dan vueltas y vueltas en la cabeza, se mezclan con otras, cambian de forma cada vez que vuelven. Pero cuando se escriben, algo cambia. Se ordenan, se ven desde fuera, aparecen detalles que se escapaban. Eso es, en esencia, la escritura terapéutica: escribir no para producir un texto, sino para entender lo que te pasa.
Por qué ayuda escribir
Obliga a ir despacio. El pensamiento es rápido y salta de una idea a otra. La escritura es lenta, y esa lentitud permite que aparezcan cosas que en la cabeza se pierden.
Saca lo de dentro afuera. Cuando algo está escrito en un papel, deja de ocupar tanto espacio dentro. Puedes mirarlo, releerlo, tomar distancia.
Revela patrones. Si escribes durante varios días, empiezas a ver lo que se repite: los mismos pensamientos, las mismas situaciones, las mismas emociones.
Permite decir lo que no se puede decir. Una carta que no vas a enviar puede contener todo lo que no te atreves a decir en voz alta.
Lo que no es
No es escribir bien. No importa la ortografía, la gramática ni el estilo. Nadie lo va a leer salvo tú.
No es un diario de lo que hiciste cada día. Puede serlo, pero la escritura terapéutica suele ir más hacia lo que sentiste, pensaste o necesitaste.
No es una obligación. Si un día no te sale, no pasa nada.
Cómo empezar
Necesitas poco: un cuaderno que te guste o una nota en el teléfono, un rato de quince o veinte minutos y un sitio donde nadie te interrumpa. Muchas personas prefieren el papel porque obliga a ir más despacio, pero lo importante es empezar.
Cinco ejercicios para empezar
1. Escritura libre de diez minutos
Pon un temporizador de diez minutos y escribe sin parar todo lo que te pase por la cabeza. Sin corregir, sin releer, sin levantar el lápiz. Si no se te ocurre nada, escribe «no se me ocurre nada» hasta que salga otra cosa. Es sorprendente lo que aparece cuando no filtras.
2. La carta que no vas a enviar
Escríbele a alguien con quien tienes algo pendiente: una persona que te hizo daño, alguien que murió, una versión anterior de ti. Di todo lo que no has podido decir. No la vas a enviar, así que puedes ser completamente honesta. Muy útil en duelos y en relaciones difíciles.
3. La escena con detalle
Elige una situación reciente que te haya afectado y descríbela con todo detalle, como si fuera una película: dónde estabas, qué se dijo exactamente, qué sentiste en el cuerpo, qué pensaste, qué hiciste después. Al escribirla así, suelen aparecer cosas que no habías visto.
4. Las dos listas
En una columna, todo lo que haces por los demás en una semana normal. En otra, todo lo que los demás hacen por ti. No hace falta sacar conclusiones; solo mirarlas una al lado de la otra. Muy revelador para quien siente que sostiene a todos.
5. La voz amable
Escribe lo que te está preocupando. Luego, debajo, escribe lo que le dirías a una amiga que te contara exactamente eso. Lee las dos partes. Ayuda a ver cómo te hablas y a ensayar otra forma; hay más sobre esto en aprender a tratarte con más compasión.
Después de escribir
Puedes releer lo que escribiste o no. Algunas personas prefieren guardarlo y releerlo días después, cuando ya hay distancia. Otras prefieren no volver a mirarlo. Si escribiste algo muy íntimo, puedes incluso romperlo o quemarlo: el valor estaba en escribirlo.
Una pregunta útil al releer: ¿qué me llama la atención de esto?, ¿qué se repite?, ¿qué no sabía que sentía?
Cuándo tener cuidado
Escribir puede remover cosas intensas. Si al escribir sobre algo te sientes desbordada, para, respira y haz otra cosa. Hay experiencias, como traumas graves, que conviene trabajar acompañada y no sola con un cuaderno.
En las sesiones
La escritura es una parte central de cómo trabajo. Entre sesiones propongo consignas concretas, pensadas para lo que se está trabajando en ese momento, y en la siguiente llamada se revisa lo que salió. En el proceso Sanar desde la Raíz, la escritura guiada acompaña las ocho semanas y muchas veces es donde ocurren los descubrimientos más importantes.

Escrito por Maryana Morgado, que acompaña por llamada de WhatsApp a personas en Venezuela y a venezolanos repartidos por medio mundo.



