El tiempo de en medio
Toda transición tiene tres momentos: algo termina, hay un periodo confuso, y algo nuevo empieza. Solemos prestar atención al principio y al final, pero el momento más largo y más difícil suele ser el del medio. Ya no eres quien eras, todavía no sabes quién vas a ser, y las rutinas que te sostenían ya no encajan.
Ese tiempo intermedio produce inquietud, cansancio, dudas sobre todo. Es tentador llenarlo rápido con lo que sea para no sentirlo. Pero es justamente ahí donde se puede pensar con calma qué quieres que venga después.
Transiciones que llegan a las sesiones
- Mudanzas, dentro de Venezuela o fuera de ella. Cambiar de ciudad es mucho más que cambiar de casa.
- Separaciones y divorcios, con todo lo que reorganizan.
- Nido vacío. Hijos que se van a estudiar, a trabajar o a otro país, y una casa que de repente sobra.
- Fin de una etapa laboral. Despidos, cierres de negocios, jubilaciones, cambios de profesión obligados al emigrar.
- Llegada de un hijo, que lo cambia todo y que no siempre se vive como se esperaba.
- Cumpleaños que pesan. Los treinta, los cuarenta, los cincuenta, y la revisión inevitable de lo que se ha hecho.
- Volver. Regresar a Venezuela después de años fuera también es una transición, a menudo más difícil de lo que se imaginaba.
Qué se trabaja
Despedir lo que termina. Aunque el cambio sea bueno, algo se pierde. Reconocerlo evita que esa pérdida se cuele luego como tristeza sin explicación.
Tolerar el no saber. Se trabaja en sostener la incertidumbre sin precipitarse. No todas las decisiones tienen que tomarse ya.
Rutinas puente. Pequeños hábitos que den estructura mientras lo grande se reorganiza: horarios, rituales, personas con las que hablar. Hay ideas prácticas en cómo reorganizar rutinas después de un cambio.
Imaginar lo que viene. No como un plan cerrado, sino como preguntas: ¿qué quiero conservar?, ¿qué no quiero repetir?, ¿qué me gustaría probar?
Decidir cuando toca. Cuando la etapa pide una decisión, se trabaja con tomar decisiones difíciles.
Preguntas frecuentes
¿Y si el cambio lo elegí yo y aun así me siento mal?
Es muy común. Elegir un cambio no impide que duela. Puedes estar segura de tu decisión y a la vez echar de menos lo que dejaste.
¿Cuántas sesiones hacen falta en una transición?
Depende de la etapa. A veces una Sesión de Diagnóstico ordena lo suficiente. Si la transición es larga, el proceso de ocho semanas da continuidad.



