Entender no es lo mismo que cambiar
Hay personas que saben perfectamente lo que les pasa. Pueden explicarlo con detalle: de dónde viene, cuándo aparece, qué lo dispara. Y aun así, cuando llega el momento, vuelven a reaccionar igual. Ceden otra vez. Se callan otra vez. Se van otra vez.
No es falta de voluntad. Un patrón que lleva años funcionando no se desmonta con una conversación, por buena que sea. Necesita repetición en sentido contrario: probar algo distinto, ver qué pasa, revisarlo, ajustarlo y volver a probar. Eso es lo que da un proceso y lo que no puede dar una sesión suelta.
Sanar desde la Raíz es ese proceso. Ocho semanas con un hilo conductor, en las que lo que se habla en una llamada se trabaja durante la semana y se revisa en la siguiente.
Qué incluye
- Ocho llamadas semanales de 45 minutos por WhatsApp, solo voz.
- Escritura terapéutica guiada entre sesiones: propuestas concretas para escribir sobre lo que se está trabajando, no diarios en blanco.
- Acompañamiento por WhatsApp durante las ocho semanas, para cuando algo pasa entre una llamada y otra y necesitas ordenarlo sin esperar.
- Un recorrido hecho a medida, construido a partir de lo que salió en tu Sesión de Diagnóstico.
Cómo se organizan las ocho semanas
No hay un temario igual para todo el mundo, pero sí una forma de avanzar que se repite.
- Las primeras semanas se dedican a observar. Se trabaja sobre situaciones reales de tu día a día para ver el patrón en marcha: qué lo dispara, qué piensas en ese momento, qué haces y qué pasa después.
- En la parte central se busca el origen y la función. Qué aprendiste, dónde, y para qué te sirvió en su momento. Aquí la escritura suele hacer más trabajo que la conversación.
- Las últimas semanas son de ensayo. Se prueban respuestas nuevas en situaciones concretas, se revisa qué funcionó y qué no, y se deja preparado lo que vas a seguir haciendo cuando el proceso termine.
El objetivo final no es que necesites a nadie para sostener el cambio. Es que salgas sabiendo reconocer el patrón por tu cuenta y con herramientas para responder distinto.
Por qué se empieza con un diagnóstico
Ocho semanas son un compromiso de tiempo, de dinero y de energía. Antes de proponerlo tiene sentido comprobar que el problema lo justifica y que el formato te encaja. Para eso está la Sesión de Diagnóstico.
Hay casos en los que el diagnóstico muestra que no hace falta un proceso: con una conversación clara y un par de decisiones bien tomadas es suficiente. En esos casos no se propone el programa. Venderte ocho semanas que no necesitas no le sirve a nadie.
Tarifa y forma de pago
El proceso completo cuesta 329,90 USD por las ocho semanas. Es una tarifa cerrada, independiente del precio de la Sesión de Diagnóstico.
No se compra desde esta web. Si después del diagnóstico ambas partes ven que tiene sentido, Maryana te facilita el enlace de pago y se acuerdan juntos el calendario, el día fijo de la semana y qué pasa si alguna semana no puedes. Desde Venezuela también se puede coordinar el pago por Pago Móvil o Binance.
Qué no es
Son ocho semanas de acompañamiento, no de terapia clínica: si tienes un tratamiento con un psicólogo, un psiquiatra o un médico, sigue con él. Escribir aquí sirve para pensar mejor, no para tratar síntomas.
Y tiene fecha de cierre a propósito. La meta es que al acabar no necesites a nadie para sostener lo que cambiaste. Si después quieres seguir con otra cosa, se conversa, pero el proceso no se alarga por inercia.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar directamente el proceso sin hacer el diagnóstico?
No. El diagnóstico es lo que permite diseñar las ocho semanas a tu medida. Sin él, el proceso sería una plantilla genérica, y eso es justo lo que se intenta evitar.
¿Qué pasa si una semana no puedo hacer la llamada?
Se avisa con tiempo y se cambia el día dentro de la misma semana o se mueve a la siguiente. El calendario se acuerda al principio precisamente para que haya margen.
¿Cuánto tiempo hay que dedicar a la escritura?
Depende de la semana, pero normalmente entre veinte minutos y media hora, dos o tres veces. No se trata de escribir bonito, sino de escribir con honestidad.



